NOTICIANDO / Presentación del libro Cuando cae la Tarde
A "lo
hecho, pecho"... o "dicho y hecho", como quiera que sea el dicho o el
hecho, aquí van algunas imágenes de la actividad cultural del día
sábado 13: presentasión del libro CUANDO CAE LA TARDE, una invitación de Dilcia Mendoza.
No
cabe duda - tal como lo he repetido otras veces - lo bien que hace
animarse y salir de la modorra tras las huellas de las letras - o de la
cultura - en toda su vastedad. Esta vez nuestros pasos se dirigieron a
la población La Legua,
específicamente, a la Parroquia San Cayetano, lugar en que se llevó a
cabo la presentación de esta antología poética. Fue más que bueno ir,
ya por los compañeros de ruta: Elisa Alcántar, Rodrigo Suárez, Elisabeth Cárdenas y Pablo Delgado
(y quien transcribe), como por la ocasión de crear lazos con compañeros
de otras latitudes y también, cómo no, por el verdadero meollo de esta
aventura... acompañar a Dilcia en este significativo momento.
Como las imágenes ahorran muchas palabras, aprovecho a incluir un par de autoras del libro en cuestión:
Como las imágenes ahorran muchas palabras, aprovecho a incluir un par de autoras del libro en cuestión:
MADRE
Llévame al baile hijo
que aún no estoy tan vieja.
Quiero lucirme contigo
bailando del brazo sujeta.
Llévame a la calle hijo,
aún tengo buenas las piernas
a caminar sin rumbo fijo:
a tu lado, no me sentiré vieja.
Invítame a tu casa hijo,
el domingo en la mañana
a compartir en tu mesa
y sentirme acompañada.
Háblame con cariño hijo.
No me retes, ni te exaltes.
Los viejos somos como niños:
nos gusta que nos mimen
y nos sonrían sin desaires.
Festeja mis ocurrencias,
no critiques mis locuras.
Trataré de ser valiente
aunque surjan amarguras.
No me alejes de tu lado,
no me hables con engaños,
tengo aún la mente clara
los recuerdos son de antaño.
Ven a verme a casa hijo.
No te pediré nada
sólo tu presencia
para contemplar tu linda cara.
No me dejes triste y sola
ni me metas en la cama.
La doctora se equivoca
" el dolor está en el alma".
Sandra Salvo Carrasco
ABISMO
Mujer
abismo de la locura y la incertidumbre
precipicio de la paz y la vorágine.
Aúllo cada día por ti
aúllo herida cada noche por ti...
grito mi silencio aterido del frío inmenso
que gobierna mi ataúd.
Aúllo subida en la cresta de mi frente
junto a la luna despierta.
Serpentéo las baldosas frías de los tiranos,
dibujo ríos de sangre en mi rostro
mojo las sábanas calientes de los amantes.
Desángrame, desángrate.
Quiero correr en tu sangre,
quiero destruirte, estrujarte,
hacer trizas tus vísceras y
enredarme contigo,
quiero volcarme contra ti contigo dentro.
Los caballos encabritados
recorren la noche, furiosos
fustigando los látigos de sus jinetes...
Dilcia Mendoza
Las fotografías son gentileza de Elisa Alcántar y Elisabeth Cárdenas.
Llévame al baile hijo
que aún no estoy tan vieja.
Quiero lucirme contigo
bailando del brazo sujeta.
Llévame a la calle hijo,
aún tengo buenas las piernas
a caminar sin rumbo fijo:
a tu lado, no me sentiré vieja.
Invítame a tu casa hijo,
el domingo en la mañana
a compartir en tu mesa
y sentirme acompañada.
Háblame con cariño hijo.
No me retes, ni te exaltes.
Los viejos somos como niños:
nos gusta que nos mimen
y nos sonrían sin desaires.
Festeja mis ocurrencias,
no critiques mis locuras.
Trataré de ser valiente
aunque surjan amarguras.
No me alejes de tu lado,
no me hables con engaños,
tengo aún la mente clara
los recuerdos son de antaño.
Ven a verme a casa hijo.
No te pediré nada
sólo tu presencia
para contemplar tu linda cara.
No me dejes triste y sola
ni me metas en la cama.
La doctora se equivoca
" el dolor está en el alma".
Sandra Salvo Carrasco
ABISMO
Mujer
abismo de la locura y la incertidumbre
precipicio de la paz y la vorágine.
Aúllo cada día por ti
aúllo herida cada noche por ti...
grito mi silencio aterido del frío inmenso
que gobierna mi ataúd.
Aúllo subida en la cresta de mi frente
junto a la luna despierta.
Serpentéo las baldosas frías de los tiranos,
dibujo ríos de sangre en mi rostro
mojo las sábanas calientes de los amantes.
Desángrame, desángrate.
Quiero correr en tu sangre,
quiero destruirte, estrujarte,
hacer trizas tus vísceras y
enredarme contigo,
quiero volcarme contra ti contigo dentro.
Los caballos encabritados
recorren la noche, furiosos
fustigando los látigos de sus jinetes...
Dilcia Mendoza
Las fotografías son gentileza de Elisa Alcántar y Elisabeth Cárdenas.
















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